29 septiembre 2008

Sócrates: El Tábano de Atenas

El Tábano: "Conócete a ti mismo" (Templo a Apolo .Delfos)

Si para Nietzsche Sócrates representa el triunfo de la razón contra la vida, el inicio de la cultura de la decadencia, para otros pensadores y filósofos, el "Tábano de Atenas" es el modelo de todo quehacer filosófico honesto e insobornable. La figura de Sócrates, maestro de Platón y contemporáneo de los sofistas, está envuelta en la ambigüedad y la polémica. Nacido en Atenas en el año 470 (469) a. de C., su padre Sofronisco era escultor o picapiedrero, trabajo que también desempeñó Sócrates temporalmente, y su madre, Fenareta, fue comadrona o partera, oficio al que se sentía íntimamente ligado el filósofo, ya que a lo largo de su vida se dedicó, igual que una partera, a ayudar a parir a los demás, no hijos, sino ideas.

A Sócrates se le reconoció también su gran valor como soldado. Participó en la guerra del Peloponeso, en la batalla de Potidea, donde salvó la vida a Alcibíades, y contra los espartanos en Delio. Así mismo, pese a sus escasos recursos económicos, que no hicieron mella en su vida debido a su gran sobriedad, Sócrates supo rodearse de personajes influyentes y de un enorme círculo de discípulos a los que, como un tábano, gustaba aguijonear sus certidumbres y creencias, hecho que le situaría posteriormente en una situación tan controvertida y arriesgada que le llevó a la condena a muerte por el Tribunal de los Quinientos en el año 399 a. de C.

Sea como fuere, y debido a que no escribió ninguna obra, la figura de Sócrates se conoce indirectamente a través de varias fuentes bastante heterogéneas. Por una parte tenemos las noticias que sobre él nos ha dejado Jenofonte, que aunque no fue discípulo suyo, sí lo conoció personalmente, escribiendo varias obras en las que tacha de absolutamente injustificada su condena y donde alaba la virtud cívica del filósofo. Sin embargo, pese al afán de fidelidad a los hechos, los informes de Jenofonte dependen de noticias y referencias recogidas de fuentes muy diversas y no siempre fiables.

Acerca de lo molesta que pudo ser la actitud de Sócrates, es importante la visión irónica que nos presenta Aristófanes en Las nubes, en la que el filósofo "en su tienda del pensamiento" se dedicaba a enseñar el arte de las paradojas a sus discípulos. Se dice que la condena a Sócrates fue motivada precisamente por sus comedias, en una de las cuales afirma: "Este charlatán desvía a la juventud de nuestras enseñanzas". Sin embargo, esto parece dudoso, ya que dicha obra fue representada 24 años antes de que se promulgara la sentencia. Tampoco parece claro que fuera originada por su postura antidemocrática. Aunque Critias y Alcibíades habían sido discípulos suyos, Sócrates rompió con los Treinta Tiranos y terminó denunciando a Critias. Además, la condena se llevó a cabo en un plano religioso y moral, y no político. La imputación que se le hizo
fue por "impiedad pública respecto a los dioses y corrupción de la juventud".

Ahora bien, hablar de Sócrates es referirnos a un pensador que hizo del actuar conciente una norma de vida, "Una vida sin examen, no vale la pena ser vivida" decia el Tábano, y llego a entregar su vida por el rigor y la consecuencia entre el discurso y las acciones. Si lo pensamos bien, el Camino de la Cicuta, está plagado de desventuras y obstáculos: "engañemos al próximo, total todo el mundo lo hace, bebamos hasta embriagarnos , si eso es lo que se usa, seamos corruptos , pues no hay moral alguna a la que obedecer..." Pero, en verdad es así, qué pasa con aquel sujeto que actua moralmente, acaso en ocasiones no lo miramos con sospecha y hasta desconfianza... reflexione Ud.
(Versión resumida de http://www.filosofia.org.)


¿Qué opinión tiene de lo publicado?

¿Por qué se puede afirmar , que en el mundo actual el camino de la Cicuta es un sendero muy difícil de transitar?

Gracias y suerte!!!

4 comentarios:

Claudialina dijo...

No recuerdo muy bien que era lo que hacían los sofistas, pero si me quda grabada la actitud que tenía Sócrates...
Habla usted de la consecuencia de Sócrates y su decisión de beber cicuta. Hoy muy pocos son los que la beben, los que son consecuentes hasta "la muerte", porque hoy las personas son débiles, apegadas al mundo que los rodea. Decía alguien, no recuerdo bien quién, que Sócrates vivía desapegado de los bienes materiales, decían también que él no tuvo miedo, a diferencia de hoy, que los que intentas hacer "parir ideas" a las personas de este mundo se ven acribilladas por las amenazas del manda mas..."destruiré a tu familia e hijos si no dejas de hablar tonteras", "te despido del trabajo si hablas con la verdad"...
Aparte, que la gente tiene miedo a sufrir, y seguir los ideales soportando todo lo que ello implica, significa padecer los dolores más amargos... Quizás por eso se mantienen en el silencio.

Creo que estoy provando de la amargura ... Me dicen tonta por no seder ante el mundo, me llaman loca por hablar de ideales muertos. No sé hasta cuando me durará, quizás hasta la muerte, pero no puedo mentirme ni mentir al mundo.

¿Me creería si le dijera que aún lo extraño? No lo sé, pero sé que es verdad, y que me gustaría verlo, porque me enseñó bastante, y me daba risa y me hacía feliz. Aunque era bastante pesado, pero ese pèsado que cae bien, ese pesado con cariño.

Lo dejaría con la duda, pero no.

Aquí todos lo extrañamos.

Mucha salud para usted y su familia.

Sinceramente


Claudia Ulloa, Alciante del Rosal.

Francisco dijo...

Podemos observar que en la actualidad, el camino de la cicuta es un sendero muy dificil de transitar hoy en día dado que vivimos en una vida 'adecuada' (adequatio). Se puede ver como Socrates prefiere tomar la cicuta cuando todavia tenia la oportunidad de escapar dado que él prefiere morir por sus ideales, por lo que él cree. Hoy en día, se ha perdido la essencia de la frase Una vida sin examen, no vale la pena ser vivida", el ser humano prefiere acceptar una realidad diferente a la cual él cree por solo el motivo de adecuación. En conclusión, se podria decir que la cicuta muestra ser el simbolismo de la Aletheia, la esencia que se ha perdido en los ideales de cada ser humano.

- Francisco W.

Kinza dijo...

Me parece interesante que Socrates haya sido culpado en el plano moral/religioso, y no en el plano politico cuando lo que él hacía era dar consejos a las personas. En realidad, no creo que haya hecho nada malo. Más bien podríamos decir que él simplemente expresaba su opiníon y visión del mundo, intentando convencer a las personas que se cuestionen su alrededor. Me impresiona la elección que toma Socrtes, prefiriendo defender sus ideales hasta la muerte (por lo cual el dice "Una vida sin examen, no vale la pena ser vivida").

Hoy en día dudo que alguien tenga el valor para defender lo que piensa hasta la muerte. En el mundo actual la vida es considerada más importante que las ideas/la moral/las enseñazas. No comprendo bien a que se refiere el texto cuando dice que el camino de la cicuta esta plagado de desventuras y obstáculos, pero si es ironico que Socrates haya sido condenado a muerte aunque haya actuado moralmente. Sin embargo, esta actitud tan "buena" si es algo que el ser humano dudaria, pensando que no hay ser humano que sea tan correcto y que luche por lo que piensa tan ciegamente.

- Ivelisse

Denise dijo...

Segun lo leido se puede interpretar que la forma en que Socrates se desempeño en el "camino a la cicuta" fue siempre consecuente a sus palabras, es decir que puso a prueba su discurso a traves de acciones. Fue consecuente y no miro hacia atras, no logro seguir con la corriente y lucho por sus principios incluso si esto lo llevaba a la muerte.
Hoy en día es muy dificil seguir el camino de la cicuta, ya que la mayoria de la gente trata de adecuarse a las normas de la sociedad y se olvidan un tanto de sus propios ideales... ya que estos podrian jugar en su contra. Es decir, no hay mucho gente en este mundo que podria defender una idea que le causara finalmente la muerte. Para lograr hacer esto hay que tener una intuicion y un corage tan galopante que podria superar sus propios temores y los mismos prejuicios de la sociedad.

- Denise Heirman